Yo no voy a mentir , muchas veces he empezado la lista de todos esos objetivos, ilusiones, metas o sueños que me gustaría alcanzar, pero he detectado que, inevitablemente e invariablemente, esa lista crece tanto y tanto con el paso del tiempo, que no me queda más remedio que dar una vuelta a este planteamiento, y he decidido que es mejor coger un “atajo” .
Sí, lo reconozco, voy a hacer trampas, porque me he puesto a pensar que dado que quiero/deseo/espero tantas cosas de la vida resultará más breve escribir sobre lo que “no” quiero hacer (recursos del artista le llamarían los pintores, ahorro lingüístico le llamo yo) y eso es lo que quiero reflejar en este post.
Creo que la inmensa mayoría de nosotr@s no nos tomamos el tiempo suficiente para analizar todo aquello que no queremos hacer, o al menos, que nos gustaría poder evitar.
Se me quedará algo atrás (seguro) pero ahí va....
No quiero ni “aspiro” a ser perfecta, ni siquiera a parecerlo, porque la perfección es relativa, suele depender de lo que signifique para los demás, y por eso sería una tarea poco gratificante.
Prefiero asimilar mi propia imperfección y buscar en las personas con las que me cruzo en la vida puntos en común, ahí tal vez es donde encuentro a mis amig@s.
No quiero buscar la felicidad, sería algo así como reconocerla perdida, y a su vez sería reconocer que existe, y sinceramente, ni lo sé ni lo quiero saber.
Me conformo con pensar que en este preciso instante tengo a mi alcance “momentos” más o menos largos y más o menos frecuentes en los que yo me siento “bien” conmigo y con el mundo. ¿Para qué aspirar a más?
No quiero entristecerme porque la vida no sea siempre “a color”, es más, hay una amplia gama de mezcla de blancos y negros muy hermosos.
Ocultaré la tristeza, la transformaré, la disfrazaré con sonrisas, como hace el arco iris. Como todo el mundo sabe, el Sol no brilla en los días grises, y es cuando el arco iris es más intenso, pero no es su labor pintar el azul del cielo.
Habrá días grises, pero sólo tenemos que esperar a que el viento haga su trabajo y aleje las nubes, no tenemos que llorar mientras eso ocurre.
No, no quiero llorar por todo.
No quiero pasarme la vida haciendo reproches ante situaciones que a mí no me agraden.
Una vez se ha roto un vaso, ¿por qué nos empeñamos en buscar quién lo tiró? Si ya está roto, lo mejor será buscar la manera de que no vuelva a pasar.
Simplemente y en resumen, no aspiro a ser lo que no soy, ni a dar lo que no tengo, ni a esperar lo que creo que me merezco, porque prefiero tener “aspiraciones realizables”, y así todo lo que venga a mayores será como una especie de superávit sentimental.
Y no busco demasiado, por si no sé dónde buscar...
Quizá esto no tiene sentido, y es que yo soy efectivamente una lunática y nadie se ha planteado así las cosas.
No quiero parecer una lunática, pero si lo parezco, tampoco me importa mucho, al fin y al cabo , cada un@ con su vida.
Sarita amon.


